lunes, 8 de junio de 2015

La leyenda de la Albina Azul

En la ciudad de Topeka, Kansas; una leyenda particularmente popular (y aterradora) entre los pobladores es la de la "Albina Azul" del cementerio Rochester. Casi todos los pobladores que hayan vivido en Topeka desde la década de 1960 conocen historias o incluso la han visto.
La leyenda de la Albina tiene su origen en la vida de una mujer real, que habitaba en la zona cercana al cementerio a inicios del siglo XX y a veces se le veía por la noche, paseando a su perro. Se le llamaba la "Albina" porque tenía una falta de melanina casi total, y su piel de acuerdo a quienes la conocieron, tenía un ligero tono azulado.
Discriminada por su apariencia, rara vez hablaba con la gente y la mayoría de los pobladores de la localidad la temían o la molestaban por sus hábitos mayoritariamente nocturnos.
Se cree que murió en 1964 y fue enterrada en el cementerio Rochester, donde su tumba fue vandalizada varias veces hasta que las autoridades ordenaron que el cuerpo se retirara. Cosa que sin embargo, no impidió que su alma en pena siguiera manifestándose durante las noches...

En el año 2013, una joven local llamada Jessica Streeter entró al cementerio junto a su novio, con la idea de tener una cita romántica en un sitio tranquilo. Al llegar, tendieron una manta sobre el césped y estaban besándose cuando de acuerdo a Jessica, la Albina surgió del suelo como lo haría un zombie en una película de horror.
La pareja cuenta que la enloquecida fantasma los arañó e incluso intentó asfixiar a Jessica.
En otra ocasión, un niño llamado James George y su madre se encontraban de compras en un centro comercial cuando George encontró un exhibidor con varios maniquiés. Uno de ellos era particularmente feo, y cuando el niño se acercó a verlo por curiosidad, el maniquí giró la cabeza para mirarlo con expresión demoniaca. El chico corrió y fue llorando con su madre, pero el espectro de la Albina seguía ahí y los dos la vieron atravesar una puerta del negocio que daba hacia el cementerio.

Muchas otras personas han visto a la entidad desde entonces de varias formas: flotando, caminando por los céspedes, cuidando de las tumbas e inclusive paseando a un gran perro fantasma.

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